

(Collage de Renau)
1- Guerras de Destrucción humanitaria
Durante la Ofensiva del Tet (enero-febrero de 1968), fuerzas del Viet Cong tomaron el control de Bến Tre. Para recuperarla, las tropas estadounidenses llevaron a cabo un intenso bombardeo de artillería y ataques aéreos que destruyeron gran parte de la ciudad. : El célebre corresponsal de guerra Peter Arnett (entonces de la Associated Press) cubrió la batalla. En un despacho fechado el 7 de febrero de 1968, Arnett escribió que un oficial estadounidense no identificado le había dicho, para justificar la devastación: "Fue necesario destruir la ciudad para salvarla." (En inglés: "It became necessary to destroy the town to save it."). La frase, cargada de una lógica perversa, causó una conmoción inmediata en la opinión pública estadounidense y se convirtió en un símbolo del absurdo y la brutalidad de la guerra de Vietnam.
Esta misma lógica, la de destruir para redimir, es la que estructura la política de máxima presión contra Irán. Fue necesario destruir una escuela de niñas para salvarlas.
Ahora se despliega con herramientas más sofisticadas: el simulacro mediático, la guerra de información y un repertorio de control y opresión testado previamente en Palestina. La tolerancia a la barbarie, la extensión del cinismo (asumiendo unos fines imperialistas y materialistas, a la vez que se citan ritualísticamente los lugares comunes del salvador blanco y de la guerra humanitaria tan recitados por publicistas de la ralea de Henri Levy o Bill Maher) es cada vez mayor, y la represión a la contestación en Alemania, Reino Unido o USA, se recrudece, con detenidos y represión de los manifestantes.
2- La Trampa de Tucídides
También conviene volver a la trampa de Tucídides: "Lo que hizo inevitable la guerra fue el crecimiento del poder ateniense y el miedo que esto causó en Esparta". Estados Unidos entra en una confrontación hiperactiva, una sobrecompensación por debilidades reales o imaginarias (frente a China).
El aseguramiento de recursos interviniendo con excusas de todo pelaje (las armas de Irak) para asegurarse recursos, pero también para asegurar que otros no tienen acceso (Venezuela y sus tratos con China) entra en fase histérica, el control de Oriente Medio (Irán, Irak, Siria, Libia, Yemen) y sus puntos de estrangulamiento (Estrecho de Ormuz, Bab el-Mandeb) no es un fin en sí mismo, sino una herramienta geoestratégica para negar recursos energéticos a China, su principal competidor global. La asociación con una teocracia formalmente secular, el etno-estado israelí, en su propia fiebre expansionista en pos de su lebensraum (el gran Israel, que requiere de genocidio en Gaza, usurpación y colonialismo en Cisjordania, anulación de Irán, y ocupación de Líbano) es cada vez más estrecha.
Apoyar a Israel en su conflicto con Irán y sus proxies (Hezbolá, Hamás) sirve para mantener la región en tensión, impidiendo cualquier gran acuerdo energético entre los productores árabes y China que excluya a EE.UU. Lo que se testea en Gaza (bombardeos de precisión con IA, vigilancia masiva, corte de suministros) se aplica luego en otros conflictos. Recuperemos a Antony Loewenstein y El laboratorio palestino (2023): Este trabajo es fundamental para trazar el puente analítico. Loewenstein documenta cómo Israel utiliza Palestina como campo de pruebas para tecnologías de vigilancia, control y destrucción que luego exporta globalmente.
3- El laboratorio de la deshumanización del enemigo
La deshumanización del palestino (colapso de la empatía) es el ensayo para la deshumanización del iraní, y más allá, de cualquier población que se interponga en los intereses del eje EE.UU.-Israel. Para Israel la ocupación no es solo militar, es una reorganización total del espacio (muros, checkpoints, asentamientos) que fragmenta y controla la vida. Los textos de Deleuze sobre Palestina (especialmente en colaboración con Félix Guattari, pero también artículos como "Los indios de Palestina" o sus análisis sobre el control y el espacio) son cruciales para entender cómo opera la ocupación no solo como dominación física, sino como reorganización del espacio, clausura de devenires y producción de subjetividades sometidas. Su concepto de "sociedades de control" encuentra en los territorios ocupados un laboratorio avanzado, ya no se encierra, se controla a distancia, mediante la modulación constante del acceso y el movimiento.
4- De la retórica humanitaria a los crudos intereses
Las sanciones a Irán y Venezuela, el control de rutas marítimas y la presión sobre productores de energía buscan crear una arquitectura de asfixia sobre la economía china, dependiente del petróleo importado, ahogando de rebote a Cuba, en pleno asedio medieval para su colonización total. Esto es violencia, Violencia Estructural (Johan Galtung): Para analizar cómo las sanciones económicas, que asfixian a la población civil y destruyen su tejido social, son presentadas como una herramienta para "liberar" o "moderar" a Irán, constituyendo una forma de violencia que no es física directa pero es igualmente letal.
El cerco a China y a Cuba, la búsqueda de acceso a recursos, se complementan con la defensa del privilegio del dolar como moneda reserva de las transacciones (ya cayó Libia previamente por cuestionarla) y la pura exhibición de poder desnudo y sin coartadas...
5- La guerra como simulacro
Se ha construído un conflicto guionizado como una ficción, en la estela de la película "Cortina de Humo" (wag the dog). La realidad es imposible de diferenciar de un simulacro (como apuntó Baudrillard para la primera guerra del Golfo, que "no había tenido lugar"). En un contexto en que había un escándalo sexual presidencial (Clinton) la película daba cuenta de una guerra inventada (Albania) para ocultar problemas internos. Conecta con las guerras de Yugoslavia en los 90 y cómo la OTAN vendió su intervención como "humanitaria" mientras los medios reproducían el relato sin cuestionarlo, y cómo la guerra representada era al mismo tiempo una distracción, y un avance en el tablero (alejar a Serbia de la órbita rusa). Nuevos escándalos sexuales de una clase corrupta exigirían nuevas distracciones, a la vez que la desinformación y la desclasificación selectiva de volumenes ingentes de data de todo pelaje, crean una bruma cognitiva que impide saber qué conspiraciones tratar de descifrar...
¿Hasta qué punto la "amenaza iraní" es un constructo mediático? ¿Cuánto de la cobertura sobre su programa nuclear responde a hechos y cuánto a una narrativa fabricada que prepara el terreno para la "destrucción salvadora"?
Baudrillard y el simulacro: La guerra ya no necesita ocurrir realmente para cumplir su función política; basta con su representación constante. Las sanciones, las amenazas, los titulares construyen una "guerra virtual" que desgasta y destruye tanto o más que una real. El simulacro de guerra contra Irán permite justificar un régimen de excepción permanente.
6- Construyendo el Eje del Mal
El constructivismo puede explicar que el conflicto no es solo por recursos, sino por identidades. Irán ha sido etiquetado como parte del "Eje del Mal", lo que lo convierte en un "out-group" al que se le puede aplicar cualquier violencia sin remordimientos (colapso de la empatía) (Alexander Wendt): La desconfianza crónica de Irán hacia Occidente (y viceversa) no es un dato objetivo, sino el resultado de narrativas históricas, traumas (como la intervención rusa/británica histórica) y una lucha por el reconocimiento como actor soberano y digno. Esto es un proceso paradójico, la identidad revolucionaria iraní y su discurso de resistencia (el "Eje de la Resistencia") se refuerza precisamente por esta hostilidad externa.
Esto se complementa con la Teoría de la Identidad Social (Henri Tajfel): Para explicar la dinámica de "nosotros" (Occidente/Israel) contra "ellos" (Irán). Esta polarización, alimentada por décadas de conflicto, justifica la hostilidad y hace que cualquier acción del "out-group" se perciba como una amenaza existencial, perpetuando el ciclo de violencia.
Una de las grandes novedades es la caída de las máscaras. Se sigue invocando a las mujeres de Irán, pero de forma casi ritualística.
7-Abandono de la apariencia de legalidad, la ley del más fuerte
El 9 de marzo de 2026, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronunció una frase que resonó como un aldabonazo en las cancillerías europeas: "Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y que no volverá". Von der Leyen viene ensayando con globos sonda lo que el público puede ya aceptar sin coartadas, simplemente verbalizó lo que las potencias llevan años practicando: el derecho internacional ya no es un límite, sino un estorbo que se aparta cuando los intereses lo exigen.
Esta postura venía anticipada por la postura ante la operación ilegal en Venezuela, y se mantendría en la posterior amenaza a Cuba. Las Violaciones del Derecho Internacional en la operación contra Maduro eran flagrantes, según la Prof. Mary Ellen O'Connell, catedrática de la Universidad de Notre Dame, se identifican tres categorías de violaciones en esta acción:
-Prohibición del uso de la fuerza (Artículo 2.4 de la Carta de la ONU): El ataque con misiles en Caracas y la operación terrestre constituyen un uso de la fuerza no autorizado por el Consejo de Seguridad ni justificado en legítima defensa
-Inmunidad de los jefes de Estado: Un jefe de Estado en ejercicio tiene inmunidad absoluta ante tribunales extranjeros. La excepción (Corte Penal Internacional) requiere procesos específicos que EE.UU. ni siquiera intentó seguir .
-Intervención y control imperial: Las declaraciones posteriores de Trump, exigiendo "acceso total" al petróleo venezolano, revelaron la motivación real: apropiación de recursos bajo fachada de "aplicación de la ley"
China condenó esta acción, Francia y Dinamarca, en el Consejo de Seguridad, expresaron su preocupación. Pero lo más significativo fue el silencio cómplice de gran parte de la OTAN. La maquinaria estaba engrasándose para lo que vendría después.
Von der Leyen está operando un cambio de marco radical. Abandona el marco del "orden internacional" (donde las normas protegen a los débiles) por el marco de la "supervivencia en un mundo hostil" (donde Europa debe construir su propio camino, al margen de las viejas estructuras). Esto, en términos de George Lakoff, tiene sentido, ya que redefine el problema para que su solución (una Europa más armada, más autónoma, menos atada a la ONU) parezca la única sensata.
Para Lakoff nuestro pensamiento está estructurado a partir de conceptos que se han ido forjando con el tiempo y que se encuentran «incrustados» en el cerebro. Esto quiere decir que no se los puede remover con simpleza ante uno o dos hechos que vayan contra ellos. Para ilustrar esto se puede tomar cómo influyó en el plano de la creencia el hecho de que en octubre de 2004 la administración Bush admitiera que no existía prueba alguna de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Una encuesta realizada seis meses antes arrojaba que un 51 por ciento de los estadounidenses creía que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Sin embargo, casi dos años después, el número de estadounidenses que seguía creyendo lo mismo prácticamente no se había modificado y llegaba al 50 por ciento. De nada había servido que la propia administración republicana hubiera reconocido el error: los marcos de buena parte de la ciudadanía estadounidense no permitieron que los hechos afectaran su cosmovisión.
Von Der Leyen adopta la estrategia de la derecha de definir posiciones que se alinean con marcos cognitivos determinados, como hace la alt-right: es la estrategia de repetir continuamente frases que evocan sus marcos y que definen las cuestiones importantes a su manera. Tal repetición consigue que su lenguaje parezca normal, que el lenguaje cotidiano y sus marcos parezcan normales, modos cotidianos de pensar acerca de las cuestiones importante
8- Una breve historia del ataque al derecho internacional
Como señala la profesora O'Connell, cuando EE.UU. viola el derecho internacional con impunidad, envía un mensaje terrible al resto del mundo: "Si ellos pueden, ¿por qué nosotros no?". Esto alienta a otros actores (Rusia, China, potencias regionales) a hacer lo mismo, generando una espiral de desorden global.
Esto no es una novedad, pero hay una degradación de lo que es aceptable asumir, esconder, disimular, y por tanto, matizar en su alcance y sus medios.
En 1983 se produce la intervención en la isla de Granada. Una invasión no autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU, condenada posteriormente por la Asamblea General como violación flagrante del derecho internacional. La excusa de "protección de nacionales" no justificaba la magnitud de la invasión (7.000 soldados) ni el cambio de régimen subsiguiente.
En la guerra de Malvinas del mismo año, EE.UU. incumplió sus obligaciones bajo el Tratado TIAR (artículo 3.1), negando la asistencia a un país americano agredido militarmente por una potencia extracontinental.
En 1989 se produce la intervención en Panamá, precedente directo del secuestro de Maduro: Invasión sin autorización de la ONU y captura de un jefe de Estado en ejercicio y su traslado a EE.UU. para ser juzgado por narcotráfico, lo que viola la inmunidad soberana de los jefes de Estado reconocida por el derecho internacional consuetudinario. La operación causó cientos de víctimas civiles panameñas. aún hoy panamá tiene soberanía limitada en especial en lo referente a sus fuerzas armadas, y al Canal.
Apoyo en los 80s de EE.UU. a los "Contras" en Nicaragua (grupos insurgentes que combatían al gobierno sandinista) mediante financiación, entrenamiento y suministro de armas, incluyendo la minería de puertos nicaragüenses. La Corte Internacional de Justicia (caso Nicaragua vs. EE.UU., 1986) condenó a EE.UU. por:-Violación de la soberanía de Nicaragua.-Uso ilegal de la fuerza (minado de puertos).-Intervención en asuntos internos (apoyo a los Contras).-Violación del derecho internacional humanitario. EE.UU. rechazó la jurisdicción de la Corte y vetó una resolución del Consejo de Seguridad que instaba a cumplir el fallo. Este fue un momento fundacional de la doctrina del "excepcionalismo" estadounidense.
Esta intervención tiene su eco con El Salvador, en los 80s. Intervención en un conflicto interno violando el principio de no intervención (artículo 2.7 de la Carta de la ONU). Las fuerzas entrenadas por EE.UU. cometieron masivas violaciones de derechos humanos (masacre de El Mozote, etc.) documentadas por la Comisión de la Verdad de la ONU. EE.UU. bloqueó sistemáticamente cualquier investigación internacional.
Como se ha visto esta degradación del derecho internacional no surge en el vacío, sino que es un quebrantamiento progresivo, con una gran ruptura en Yugoslavia en los 90s: La intervención de la OTAN en la guerra de Kosovo sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, con el pretexto de evitar una "catástrofe humanitaria" contra la población albanokosovar. La operación "Fuerza Aliada" (78 días de bombardeos) se lanzó sin autorización de la ONU, violando los artículos 2(4) y 53 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíben el uso de la fuerza sin mandato del Consejo de Seguridad. Juristas internacionales coinciden mayoritariamente en que fue una violación del derecho internacional. La propia Carta de la OTAN solo permite acción defensiva ante un ataque a un estado miembro, algo que Yugoslavia no había cometido. El Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia nunca procesó a los líderes de la OTAN por estos bombardeos. Este precedente ha sido utilizado por Rusia para justificar sus propias intervenciones (Crimea 2014, Ucrania 2022), creando un peligroso efecto dominó en la erosión del derecho internacional.
Hay una conexión directa con la guerra de Irak de 2003, basada en falsos pretextos (armas de destrucción masiva, nunca encontradas) y que se lanzó sin resolución del Consejo de Seguridad que autorizara el uso de la fuerza. Durante la ocupación se cometieron crímenes de guerra documentados: tortura en Abu Ghraib, detenciones arbitrarias masivas, asesinatos de civiles por contratistas militares (Blackwater) que fueron posteriormente indultados por Trump. Las consecuencias, cientos de miles de muertos iraquíes, destrucción del Estado iraquí, empoderamiento de grupos terroristas (Al-Qaeda en Irak, luego ISIS), y un caos regional que persiste dos décadas después. Esta guerra esta en conexión con la desastrosa intervención en Afganistán, de la que se retiraron sin haber liberado a nadie, y menos que a nadie, a las mujeres afganas. Inicialmente con cierto respaldo internacional (resolución 1368 de la ONU que reconoce el derecho de legítima defensa), pero luego se extendió indefinidamente y creando un sistema extrapenal global:
-Cárcel de Guantánamo: detención indefinida sin juicio, violando el debido proceso y los Convenios de Ginebra.
-Cárceles secretas (black sites) en diversos países (Tailandia, Polonia, Rumanía, etc.) donde se practicó la tortura.
-Figura jurídica de "combatiente enemigo" para eludir la protección de los Convenios de Ginebra .
En 2011 se repitió el esquema: Intervención de la OTAN (con EE.UU., Reino Unido y Francia a la cabeza) para apoyar a los rebeldes contra el régimen de Muammar Gaddafi, bajo el paraguas de la Resolución 1973 de la ONU que autorizaba una "zona de exclusión aérea" para proteger civiles. La Resolución 1973 no autorizaba el cambio de régimen, sino exclusivamente la protección de civiles. La OTAN extendió la interpretación para bombardear activamente a las fuerzas de Gaddafi y apoyar militarmente a los rebeldes hasta su derrocamiento y asesinato. Libia se convirtió en un Estado fallido, dividido entre facciones beligerantes, con dos gobiernos rivales, convertida en plataforma de tráfico de personas hacia Europa y base de operaciones de grupos terroristas. El país nunca se ha recuperado. Previamente ya hubo un anticipo en 1986 con el bombardeo de Trípoli y Bengasi por EE.UU., en represalia por un atentado terrorista en Berlín Occidental (discoteca La Belle) atribuido a Libia: Ataque militar sin autorización de la ONU, justificado como "legítima defensa" (artículo 51), pero la conexión entre Libia y el atentado no estaba probada en ese momento, y la "represalia armada" no es una forma reconocida de legítima defensa en derecho internacional. Murieron civiles, incluida la hija adoptiva de Gaddafi.
Todo ello se suma a:
-Operación Condor (apoyo a los golpes de Pinochet y Videla). Implementado oficial y formalmente el 25 de noviembre de 1975 por los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, e implementada luego por las cúpulas de los regímenes dictatoriales y gobiernos democráticos de América del Sur, a excepción de Surinam, Guyana y Trinidad y Tobago, así como las dependencias francesa y neerlandesa en esa región. Brasil se unió a la operación en 1976, seguido por Ecuador y Perú en 1978.
Diversas fuentes han señalado también la participación secundaria, indirecta o esporádica en el Plan Cóndor de autoridades de Colombia. Esta coordinación implicó, oficial y directamente, el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países, la violación y desaparición o asesinato de personas consideradas por dichos regímenes como «subversivas» al orden instaurado, o contrarias a su política o ideología
-Apoyo en Indonesia (1965-1966) al Genocidio en Yakarta (Entre 500.000 y 1.000.000 de personas fueron asesinadas en menos de un año, en lo que los historiadores consideran uno de los genocidios más olvidados del siglo XX. La purga se dirigió contra miembros del PKI, intelectuales, sindicalistas, chino-indonesios y cualquiera sospechoso de simpatizar con la izquierda
-El asesinato de Lumumba en el Congo (La CIA, con conocimiento y aprobación de la Casa Blanca, conspiró para asesinar a Lumumba. Aunque finalmente fueron rivales congoleños (Mobutu, con apoyo belga) quienes lo ejecutaron en enero de 1961, EE.UU. había autorizado una operación de asesinato y apoyó logísticamente a las facciones que lo derrocaron. Mobutu Sese Seko gobernó Zaire (actual RDC) durante 32 años con apoyo occidental, saqueando el país y perpetuando una de las dictaduras más corruptas de África. El Congo nunca se ha recuperado del todo.
-Guerra Civil en Angola (1975-2002). EE.UU., a través de la CIA, comenzó a financiar y armar a la UNITA de Jonas Savimbi y al FNLA casi inmediatamente, violando la soberanía angoleña e interviniendo en un conflicto interno. Cuando Sudáfrica invadió Angola en apoyo de UNITA, EE.UU. proporcionó apoyo encubierto a los sudafricanos (régimen del apartheid) y bloqueó cualquier condena internacional efectiva. La guerra civil angoleña se prolongó hasta 2002, con un saldo de más de 500.000 muertos y la destrucción del país.
9- Revisitando Vietnam. La historia rima.
Volviendo a la ofensiva del Tet que da pie a esta reflexión, también la guerra de Vietnam fue ilegal. Los Acuerdos de Ginebra (1954) que ponían fin a la guerra de Indochina contra la potencia colonial francesa establecieron una división militar provisional en el paralelo 17, no una frontera política permanente. La Declaración Final (no firmada por EE.UU.) insistía en que la línea de demarcación era provisional y no debía interpretarse como frontera territorial. Se convocaban elecciones generales para 1956 que reunificarían el país. Cuando Vietnam del Sur (con apoyo de EE.UU.) boicoteó las elecciones, se violó el espíritu y la letra de los Acuerdos. El gobierno de Diem en Saigón, creado después de Ginebra, difícilmente podía reclamar ser el gobierno legítimo de un "nuevo Estado" cuando los propios acuerdos hablaban de un solo Vietnam.
Hay un continuo que atraviesa toda la historia norteamericana (desde su consolidación a expensas de las naciones indias a su guerra contra México que le valió arrebatarle un tercio de su territorio), y su intervencionismo revela las debilidades intrínsecas del modelo de capitalismo fordista y luego post-fordista norteamericano. Solo la intervención directa estratégica en cada vez más escenarios internacionales permite que el modelo se sostenga, y la represión interna (vía ICE, fuerzas policiales, Guardia Nacional...) es indispensable, mientras se vacían las instituciones dejando una cáscara vacía de democracia formal, tal y como ocurría con el tránsito de República a Imperio en Roma.
10-Auge, decadencia, y contrataque del nuevo imperio romano
El historiador Edward Gibbon, en Declive y caída del Imperio Romano, describió a Augusto con palabras que hoy suenan escalofriantemente actuales: "Una cabeza fría, un corazón insensible y una disposición cobarde le impulsaron, a la edad de diecinueve años, a asumir la máscara de la hipocresía, que nunca abandonó. Sus virtudes, e incluso sus vicios, eran artificiales. Deseaba engañar al pueblo con una imagen de libertad civil, y a los ejércitos con una imagen de gobierno civil" Para Gibbon Augusto consolidó "una monarquía absoluta disfrazada con las formas de una república".
También es tentador compararlo con Sila, el primero en atacar la legalidad republicana con la promesa de restaurar un pasado glorioso, con Calígula y sus excentricidades, como señala el historiador Tom Holland, Calígula descubrió algo fundamental: tratar a la élite senatorial como basura era una forma efectiva de ganarse al pueblo romano. Trump ha operado con la misma lógica: cada ataque contra los "enemigos del pueblo" (los medios, los jueces, los fiscales) es recibido con entusiasmo por su base, que se siente parte de una guerra cultural contra una élite despreciada. Con Tiberio, quien no ejecutaba personalmente a sus enemigos; creó un sistema en el que el miedo operaba autónomamente. Bajo su reinado, las acusaciones de traición florecieron, y los informantes (delatores) se convirtieron en una industria . El Senado, que formalmente mantenía su autoridad, se vació de poder real mientras sus miembros se denunciaban unos a otros para sobrevivir.
Sin embargo, el paralelo más inquietante no es con la Roma imperial expansiva, sino con la Roma tardía que se repliega sobre sí misma. Varios analistas señalan que "America First" es un "síntoma de imperio cansado". La desconfianza hacia la OTAN, el menosprecio a la Unión Europea y la reducción de la diplomacia a "transacción" son comportamientos típicos de imperios en fase descendente: "actuar sin reglas porque ya no se confía en la legitimidad propia ni en la solidez de las alianzas". El declive del poder blando no hace menos peligroso al imperio.
El historiador Barry Strauss (Hoover Institution) sostiene que la diplomacia de Trump —personalista, basada en la confianza y el miedo, con recompensas y castigos— es muy romana . Los romanos construyeron su imperio sobre "amistades" (amicitiae) con líderes extranjeros que reconocían su poder, y Trump ha hecho lo mismo en Oriente Medio, usando emisarios familiares (Kushner, Witkoff) y herramientas de persuasión que mezclan zanahorias y garrotes. Strauss cita la famosa frase de un crítico romano sobre la Pax Romana: "Hacen un desierto y lo llaman paz" . La Pax Trumpiana, según sus críticos, sigue la misma lógica: imponer el orden mediante la demostración de poder, no mediante el consenso.
Ese sería el proyecto para Irán. Hacer el desierto y llamarlo paz. Como quien hace un genocidio y planea una operación inmobiliaria para construir un resort sobre las fosas.
Pax Trumpiana significa eso, destruir la aldea para poder "salvarla". Y sembrar desierto en el escombro.