No es una comedia romántica. Es una escena de terror psicológico. Y esa es exactamente la genialidad de la película: desmontar el cuento de hadas del hombre que escribe a su mujer ideal mostrando lo monstruoso que sería si realmente pudiera hacerlo.
Project Hail Mary: ciencia, colaboración y planificación central – un manifiesto optimista contra el cinismo espacial
Alex Garland no filmó una película sobre una guerra civil, sino sobre el colapso de la empatía, la burbuja como forma de vida y la prensa como cómplice de la atrocidad domesticada.
William Walker, el filibustero estadounidense que en 1855 se autoproclamó presidente de Nicaragua y cuya historia es narrada en la película de Alex Cox, es el arquetipo de la intervención de los USA en América Latina.
Halloween no es sólo una película sobre psicokillers, sino que narra las amenazas a una sociedad utópica y cerrada, una fantasía capitalista cada vez más común.
La película de Fargeat, la distopía de un futuro que ya llegó: donde la tecnología no nos salva de la muerte, sino que nos condena a una lucha a muerte con nosotras mismas. Un acto de canibalismo de uno mismo para mantenerse actualizado en el mercado.
David Cronenberg no filmó una sátira de Hollywood, sino un manual de cómo el pensamiento positivo y la "sanación" son las drogas más duras del capitalismo espiritual